Memoria externa donde a veces me acuerdo de guardar cosas que pienso cuando se me pasa la mano de ambroxol o simplemente no puedo dormir.
martes, 2 de abril de 2013
La catedral
Todo el pueblo se reunía en los mangales que están de camino al río para los festejos. Yo me movía muy despacio porque me hundía hasta las rodillas en el revestimiento de hojas acumuladas en el suelo que crujían con un sonido fresco. En un rato olvidabas que el suelo no está hecho de hojas. Los mejores soles de marzo eran incapaces de atravesar las cúpulas de los árboles porque eran tan frondosos que se encimaban unos a otros formando un solo pabellón, eso mantenía la luz en una leve penumbra que ni amanecía ni anochecía. En el aire te tropezabas a veces con el olor de la resina o la brisa del río...
martes, 26 de marzo de 2013
La vida sin
Se dice que si no existieran las letras ni los signos, los libros se guardarían en los ojos de los viejos y todos habríamos aprendido a leer la mirada.
domingo, 24 de marzo de 2013
Yo soy
Yo soy de las ratas que se aferran al barco porque prefieren hundirse con el queso
que renunciar a él.
sábado, 23 de marzo de 2013
El padre
Plantada al suelo su noble firmeza
te hacía sentir vértigo desnudo,
el más fuerte brazo que me sostuvo
no pronunció ni una sola promesa.
Pequeñas bayas que rodaban dulces
mientras pues prodigaba generoso
fecundando la tierra a su alrededor,
guarneciendo con sus ramas los hijos.
Por eso yo entiendo más del silencio,
prefiero el vaivén bajo de tu sombra
no idioma que ensordece al universo.
En eterno reposo tus raíces
aguardarán mi juego silencioso,
antes y después de mí único existes.
Plantada al suelo su noble firmeza
te hacía sentir vértigo desnudo,
el más fuerte brazo que me sostuvo
no pronunció ni una sola promesa.
Pequeñas bayas que rodaban dulces
mientras pues prodigaba generoso
fecundando la tierra a su alrededor,
guarneciendo con sus ramas los hijos.
Por eso yo entiendo más del silencio,
prefiero el vaivén bajo de tu sombra
no idioma que ensordece al universo.
En eterno reposo tus raíces
aguardarán mi juego silencioso,
antes y después de mí único existes.
jueves, 21 de marzo de 2013
El mundo sin
Cuenta la leyenda que si no se hubieran inventado la radio ni el teléfono
los humanos ya habríamos aprendido a comunicarnos con el pensamiento.
viernes, 15 de marzo de 2013
LOS DONES II
No siempre las cosas fueron como ahora, hubo un tiempo en el que comía nieve de limón camino al mar. En uno de esos trayectos que hacía del pueblo a la playa me alcanzó una camioneta antigua impecable, se detuvo junto a mí y su conductor me invitó sonriente a subir, ni siquiera tomé en cuenta desconfiar. En ese lugar todos se conocen y se saludan, es considerado descortés no ofrecer llevar a algún caminante encontrado bajo el sol. La fuereña era yo y cuando subí de inmediato se presentó conmigo Don Carlos para poder preguntar mi procedencia. Respondí lo más elemental. Fue una conversación muy breve pero en cuestión de kilómetro y medio, el señor que llevaba en la piel y en el brillo de los ojos esmeralda las señales de su origen compartió conmigo el momento especial de su día. Señaló un aparato de radio de onda corta instalado en el tablero de su preciosa camioneta, se dirigía al límite de la playa para hablar con otros seres de ultramar, personas que estaban más cerca del lugar de donde habían venido tal vez sus padres o sus abuelos. Don Carlos era un descendiente de los inmigrantes franceses que llegaron a Jicaltepec, como había conservado su lengua materna, además del acento costeño todas las tardes salía al malecón para sintonizar a otros aficionados a la radio para conversar de la vida, el universo y lo demás. Antes que siquiera fuera posible programar las salas de chat en internet, Don Carlos ya tenía una red social más allá del Atlántico.
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